Ciencia
24-04-2013
Cuando los calefones funcionan a costa del sol

Investigadores de la UNR aprovechan la energía solar en el ámbito las ciencias agrarias. Una ONG realiza una experiencia con calefones ecológicos hechos íntegramente con desechos y lleva adelante talleres en escuelas que explican cómo fabricarlos. Cruz del Sur dialogó con los responsables de estas iniciativas que desde Rosario la reman para promover la utilización del sol como un recurso energético viable.

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Julia Uccello / Cruz del Sur


El aprovechamiento del sol como medio energético es fuente de inspiración para investigadores que aplican su experiencia en el ámbito de las ciencias agrarias, para estudiantes secundarios que presentan objetos solares novedosos y hasta para un grupo de jóvenes que hacen calefones solares con botellas plásticas.


Hace muchos años que se realiza investigación aplicada en el Laboratorio de Eficiencia Energética, Sustentabilidad y Cambio Climático de la Universidad Nacional de Rosario, donde Rubén Piacentini (jefe del laboratorio) pone énfasis en dar valor a las energías renovables en reemplazo de los combustibles fósiles: “El empleo de la energía solar, que está siendo cada vez mayor a nivel mundial en general y en Argentina en particular, es de suma importancia para reducir el uso de fuentes convencionales de energía provenientes del petróleo, del gas y del carbón. Se estima que las fuentes que hoy usamos se agotarán (o se reducirán significativamente) en el presente siglo al ritmo de consumo  actual. Además, se alerta sobre ellas, señalándolas como las responsables del calentamiento global del planeta por la emisión de gases de efecto invernadero, como el anhídrido carbónico”.


Los investigadores de la UNR han desarrollado diversos dispositivos solares entre los que se cuentan: el silo secador solar que desde hace varias décadas es empleado en el campo experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, en Zavalla; los secadores de frutas y maderas; los invernaderos con aporte de energía solar y las viviendas solares.


Los últimos estudios están analizando –en colaboración con las universidades del Litoral y Tecnológica Nacional– la posibilidad de instalar en el norte santafesino una central fotovoltaica de producción de 10 megavatios de potencia eléctrica, con la particularidad de contaminar mucho menos en relación a las centrales convencionales térmicas a combustible fósil. En su implantación, se tendrá en cuenta que el lugar pueda además dedicarse a la producción  de pastos y de animales menores, convirtiéndose en lo que se denomina “granja solar”.


El sol escolar


Soluciones Tecnológicas Sustentables (STS) es una ong rosarina que apuesta a los ambientes limpios a través aplicaciones que intervienen en la vida cotidiana. Uno de sus proyectos centrales es “Calefones Solares”. Se trata de calefones ecológicos que están hechos íntegramente de desechos.


Los artefactos utilizan botellas plásticas (PET) y tetra packs (o tetrabrik), para formar el recolector solar y tachos de pintura y tachos de helado, para el tanque de agua. Se calcula que con 48 botellas pueden calentarse un total de 10 litros de agua. El panel funciona con la radiación solar y el efecto invernadero que produce.


El proyecto nacido en el año 2009 pasó por una etapa de experimentación, donde se adaptaron materiales y se probaron distintos prototipos, con la idea de replicar la creación del mecánico brasilero José Alano. La intención primaria fue ayudar a proveer de agua caliente a edificios públicos sin acceso a la red de gas o con pocos recursos económicos, concretándose en el primer modelo instalado que dio agua caliente a la cocina del Club Los Ángeles, del barrio Puente Gallego.


La coordinadora de “Calefones Solares”, Victoria Boselli cuenta que aquellos artefactos instalados presentaban inconvenientes por la vulnerabilidad de los materiales, y necesitaban de un mantenimiento constante, por lo que la idea de brindar una solución no estaba completa. Fue entonces que cambiaron el rumbo de la iniciativa: “Empezamos con talleres en escuelas que apuntan a concientizar, por un lado sobre el reciclaje, y por el otro, sobre ahorro energético, por medio del calefón solar. Ahora sólo lo usamos como método didáctico”, dice.


Uno de los más antiguos colaboradores del grupo Emilio Gentile contó que las muestras o charlas sobre la energía solar generalmente se daban en ámbitos cerrados, donde no accedía el ciudadano común, y que por eso creían necesario poder compartir conocimientos y abrir la experiencia: “En lugar de perder tanto tiempo en armar y mantener un calefón en un solo lugar, preferimos dar talleres y enseñar a muchos lo que hacemos”, dijo. El taller consta de un día de charla y otro día para el armado del prototipo del calefón. En el medio los alumnos juntan todo el material necesario.


Su proyecto fue seleccionado para participar en el Encuentro Juvenil Ambiental Bayer 2011, en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente realizado en Alemania.


Otra iniciativa joven que promueve esta fuente de radiación es “CONCURSOL”, un concurso organizado por el Centro Científico Tecnológico de CONICET, donde estudiantes secundarios de toda la provincia presentan artefactos de uso social como cocinas, calefones, hornos y hasta una máquina para elaborar leche en polvo. El premio al mejor artefacto es una tablet para cada uno de los integrantes del grupo y equipamiento de laboratorio para la escuela por un valor de $2000.


De uso popular


Hay aplicaciones solares que están entrando de a poco en los hogares: son los modelos simples como los cargadores solares de celulares, las lámparas solares de jardín y las piscinas climatizadas, entre otras cosas. Promesas futuras que pueden instalarse en nuestra cotidianeidad.


Mientras tanto, las más utilizadas se relacionan con la energía solar térmica y se aplican comúnmente en la periferia, donde no llega la red de gas natural. Sin embargo, los altos precios  de los colectores solares industriales (rondan los 5000 pesos) no permiten popularizar su uso. Pero a pesar de ser poco accesible, usar el sol como fuente de energía es cada vez más habitual, y se difunde e investiga como una de las grandes alternativas energéticas.

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