Con el sueño en las manos

Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur


Nadia Podoroska asume el momento que le toca vivir con madurez. Acaba de encontrarse con las grandes luces de Flushing Meadows y responde a la exigencia mediática de todo el mundo del tenis como una experimentada. Apenas tiene 19 años. Y hace sólo dos meses, los primeros días de julio, logró su primer título en un torneo 25K. Una semana después logró meterse por primera vez en el cuadro principal de un certamen WTA. Fue en Denain, Francia.


Ya había tenido una experiencia de esas que te cambian la vida cuando en abril formó parte del equipo argentino de Fed Cup –la Davis de las chicas–, pero su hazaña más reciente, ingresar al Main Draw del Us Open, tras ganar la clasificación, la acercó un poco más a su sueño: ser la número uno del mundo. Todavía está lejos pero ella sueña. Lo bien que hace.


—¿Cuántos meses al año pasás fuera de Argentina?


—Este año es el que mayor tiempo he pasado afuera, estamos a mediados de septiembre y debo haber estado en Argentina unas 6 o 7 semanas. Después de Us Open aproveché para seguir con la gira por Estados Unidos.


—¿Y eso desde cuando ocurre? ¿Cuándo empezaste a viajar con esta regularidad?


—Cada año se fue incrementando más. Empecé a viajar a los 14 años, pero ahí jugaba torneos en Argentina y en toda Sudamérica, por lo que podía volver a casa pronto. Cuando comencé a viajar a Europa, a los 16, las giras comenzaron a extenderse ya que el pasaje es muy caro y hay que aprovecharlo al máximo. Al principio me costaba estar fuera de casa, pero siempre tuve claro que, lamentablemente, si te quedás compitiendo sólo en Argentina el crecimiento es más lento y hasta incluso llega un punto que te estancás. De a poquito fui creciendo, madurando y tomándolo mejor.


—Siendo tan joven, ¿qué cosas que te gustaban, o que hoy extrañás, dejaste para enfocarte en el tenis?


—No tuve que dejar mucho. Era lo que quería hacer. Sí, debido a los viajes, es mucho menos el tiempo que puedo estar en Rosario con mi familia y amigos. Claro que los extraño, pero jugar al tenis es algo que disfruto mucho.


—¿Cómo se inició tu vínculo con el tenis?


—Empecé a jugar cuando tenía cinco años. Que yo recuerde, siempre en mi vida hubo una pelota de tenis. Con papá jugábamos en la playa, en el patio de casa, en todos lados. Es algo que me atrajo sola, ya que en mi familia nadie me obligó a practicarlo. Desde los cinco hasta los diez años jugaba en el club Fisherton. Pero después empecé a entrenar en las canchas de Carlos Rampello, mi entrenador actual.


—¿Es buena la formación de tenistas en la ciudad y en la provincia? ¿Qué debería mejorar según tu criterio?


—En la ciudad hay varias academias para que los chicos jueguen y entrenen, pero desde mi punto de vista, la formación de buenos tenistas requiere un trabajo más personalizado. No quiere decir que no los haya en Rosario, pero yo desconozco.


—¿Este es el mejor año de tu vida profesional? ¿Por qué?


—Creo que es el resultado de un proceso. Este año no cambié nada en particular. El cambio más grande fue mental y se da porque hace ya cinco años que venimos trabajando como profesionales. Creciendo y aprendiendo de las experiencias que vivimos. Creo que este año se dieron los primeros buenos resultados, pero como dije antes, es fruto de un trabajo de muchos años, no porque hayamos cambiado algo específico.



—¿Cómo es representar a Argentina? 


—Era uno de mis sueños. Cuando era chiquita miraba la Copa Davis y me emocionaba. En ese momento desconocía la Fed Cup, pero sabía que quería representar al país jugando al tenis.


—¿Qué es el Premio Corazón que ganaste en abril? ¿Por qué elegiste el comedor Los Conejitos para la donación?


—El premio corazón es un reconocimiento que entrega la ITF (International Tennis Federation), que justamente es la organizadora de la Fed Cup. Es un premio en el cual ellos elijen dos de los mejores representantes de cada zona y luego, mediante una votación, la gente vota quién quiere que gane. El premio es de mil dólares a donar a una ONG. Entonces, elegí el Comedor Los Conejitos porque es una organización que está cerca de mi barrio, que no solo se esfuerza muchísimo para que a los chicos no les falte comida, sino también para darle un espacio de diversión y seguridad.



—¿Cómo evaluás el momento del tenis argentino en general después de lo que fue la Legión con Nalbandian, Coria, Gaudio, Cañas?


—Esa camada de jugadores fue muy fuerte y creo que es difícil, no imposible, que se logre de nuevo. Igualmente, ahora hay muchos argentinos metidos en la élite y deberíamos valorarlos un poco más.


—¿En qué momento está el tenis femenino en el país?


—El tenis femenino argentino está en un momento difícil. No hay referentes, no hay muchos torneos internacionales para jugar. Creo que hay muchas cosas por mejorar pero obvio que sin ayuda económica es muy difícil.


—¿Sentís que se lo menosprecia en Argentina?


—Sí. Y me parece hasta lógico. El tenis masculino es muy fuerte y tienen muchos referentes, las empresas lo apoyan, algo que no pasa con el tenis femenino. Pero me gustaría que esa diferencia no sea tan grande.


—Ante cada objetivo que conseguís, decís “vamos por más”, ¿hasta dónde imaginas que podés llegar? ¿Cuál es tu objetivo profesional?


—Mi objetivo profesional es ser la número uno del mundo. En este deporte, apenas alcanzás un objetivo aparece uno más. Creo que no hay un techo, solo el que uno mismo se pone.


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Viernes 18 de Agosto de 2017
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