El futuro del capitalismo
Stephen Hawking arrojó una oscura profecía sobre la distribución de la riqueza al referirse al porvenir que ofrece la tecnología –con el reemplazo de mano de obra por máquinas– ligada a la acumulación de capital y el desarrollo del sector financiero. Hasta el 47 por ciento de los puestos de trabajo podrían ser informatizados en los próximos diez o veinte años, según un estudio de la universidad de Oxford.

Conor Lynch | Counterpunch.org*


El jueves último, el reconocido físico y cosmólogo Stephen Hawking se despachó con una predicción sobre el futuro del capitalismo y la creciente desigualdad. Con los rápidos avances tecnológicos de las últimas décadas (por ejemplo, la tecnología informática, la robótica), se incrementaron las desigualdades económicas a un ritmo alarmante, mientras los capitalistas se volvían inmensamente ricos. Hawking cree que, si las máquinas terminan por reemplazar el trabajo humano para producir todos los productos del mercado, y si se continúa con la actual vía neoliberal, se va camino a una suerte de distopía con una clase de grandes propietarios de una riqueza inconmensurable, y una clase inferior de desposeídos, las masas, que vivirán en la pobreza extrema.


En una sesión de “pregúntame lo que quieras” de Reddit (reddit.com) Hawkins escribió:


“Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad”.


La sustitución del trabajo humano por máquinas fue siempre uno de los temores de la clase trabajadora. Al inicio de la revolución industrial, ese miedo dio lugar a una reacción violenta de los trabajadores conocida como el movimiento ludita: en Inglaterra, los trabajadores textiles protestaron contra los despidos y las dificultades económicas destruyendo equipos industriales y fábricas (el magnífico ensayista Christian Ferrer publicó este año un magnífico librito sobre el tema, de precio muy accesible: “Los destructores de máquinas”).


Hoy en día, ocurre de nuevo con la eliminación de muchos puestos de trabajo fabriles previamente estables en ciudades como Baltimore y Detroit, sustituidos en gran medida por la automatización. Este tipo de innovación tecnológica que tiene lugar en toda la historia del capitalismo es lo que Joseph Schumpeter llamó la “destrucción creativa”, que describió como un “proceso de cambio industrial que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo sin cesar la antigua, creando incesantemente una nueva”. Schumpeter llamó a este proceso “la característica esencial del capitalismo”.


Destrucción creativa


La destrucción creativa siempre ha resultado hasta ahora positiva para la sociedad. Aunque las innovaciones eliminan puestos de trabajo para muchos, las nuevas tecnologías han creado históricamente nuevas industrias y nuevos empleos con ellas. Este proceso inherente del capitalismo aumenta rápidamente la productividad del trabajador y por lo tanto hace que los que eran hasta entonces bienes de lujo pasen a estar al alcance de sectores más amplios de la población. Las nuevas tecnologías ayudan a producir muchos más productos, que aumentan la oferta y empujan hacia abajo el precio para satisfacer la demanda.


Como se dijo, históricamente, la destrucción creativa termina produciendo nuevos puestos de trabajo después de la eliminación de los antiguos. Pero actualmente se podría estar tomando otra dirección, y la tecnología estaría eliminando más puestos de trabajo que los que crea. Nada ejemplifica esto mejor que los “tres grandes” fabricantes de automóviles en 1990 (GM, Ford, Chrysler) en comparación con las tres grandes empresas de tecnología de hoy en día.


En 1990, los fabricantes de automóviles estadounidenses obtuvieron 36 mil millones de dólares en ingresos en total, y emplearon a más de un millón de trabajadores, en comparación con Apple, Facebook y Google hoy en día, que en conjunto consiguen más de un billón de dólares en ingresos pero, sin embargo, sólo emplean 137.000 trabajadores.


Clase media y capital


Y ¿qué ocurre con la industria manufacturera estadounidense en comparación con el sector financiero? Desde la década de 1950, el sector financiero ha pasado de alrededor del 10 por ciento de las ganancias de las empresas nacionales a cerca del 30 por ciento actual (con un máximo de 40 por ciento a principios de siglo), mientras que la industria manufacturera ha caído de cerca del 60 por ciento de los beneficios empresariales a alrededor del 20 por ciento.


Pero lo realmente revelador son los puestos de trabajo en Estados Unidos de cada sector. El empleo en la industria financiera se ha mantenido bastante estable en los últimos sesenta años, menos de un 5 por ciento, mientras que la industria de la manufactura se ha reducido de un 30 por ciento a menos del 10 por ciento. Esto tiene mucho que ver con el vuelco hacia el sector financiero de la economía estadounidense, pero también con el aumento de la automatización. Y esta tendencia se va a acentuar. Según un estudio de la Universidad de Oxford de 2013, hasta el 47% de los puestos de trabajo podrían ser informatizados en los próximos 10 o 20 años.


La clase media ha sido la más afectada en los últimos decenios, y lo continuará siendo duramente en las próximas décadas a este ritmo. De 1973 a 2013, por ejemplo, los salarios medios de los trabajadores sólo aumentaron un 9,2 por ciento, mientras que la productividad creció alrededor del 74,4 por ciento. Compárese esto con el período de post-guerra (1948-1973), en el que la productividad aumentó en un 96,7 por ciento y los salarios de los trabajadores el 91,3 por ciento. Al mismo tiempo, el uno por ciento de los salarios más altos han crecido un 138 por ciento desde 1979, mientras que la clase propietaria ha visto aumentar su riqueza a un ritmo acelerado.


A finales de la década de los 70, el 0,1 superior poseía solo el 7,1 por ciento de la riqueza de los hogares en Estados Unidos, mientras que en 2012 esa cifra se había más que triplicado hasta el 22 por ciento, que es aproximadamente lo mismo que posee el 90 por ciento inferior de los hogares. Esta es la ecuación: el 0,1 por ciento de la población posee tanta riqueza como el 90 por ciento.


Como dijo Hawking, son dos las posibilidades. El futuro puede implicar aún más desigualdad si la tecnología sigue reemplazando la mano de obra y deja a las masas desempleadas y desposeídas (en la actualidad, esto parece lo más probable), o, si la riqueza se distribuye de manera más uniforme, todo el mundo puede disfrutar del “lujo ocioso”.


Enfermedades mentales


El influyente economista John Maynard Keynes, creía que el futuro del capitalismo brindaría una existencia tranquila a los seres humanos. En su ensayo de 1930, “Las posibilidades económicas de nuestros nietos”, predijo que el crecimiento y los avances tecnológicos que el capitalismo proporcionaba reducirían la semana laboral media a las quince horas en un siglo, y qué hacer el tiempo libre se convertiría en la mayor preocupación de las personas.


Sobre el dinero, Keynes adelantó una esperanzada predicción con su animada prosa habitual: “El amor al dinero como posesión –para distinguirla del amor al dinero como un medio para la satisfacción de las necesidades y los placeres de la vida– será reconocido como lo que es, una morbilidad algo repugnante, una de esas tendencias semi-criminales, semi-patológicas que se dejan con un estremecimiento en manos de los especialistas en enfermedades mentales”.


Lamentablemente no acertó y la situación es más bien la contraria: quienes necesitan con mayor urgencia un tratamiento psicológico suelen ser quienes no están apegados al dinero como a una entidad divina.


                                                                                                                                                                                                    *Traducción: Cruz del Sur

Dejanos tu comentario...

Domingo 19 de Noviembre de 2017
Libros en alpargatas
Tessa
Acquarone
Bricco
Citas
Cielo Razzo
Sherlock
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
El futuro del capitalismo
Villanos y empresarios